La solidaridad, la acción de ayudar a otros sin esperar nada a cambio, especialmente en momentos de necesidad. También conocida como ayuda mutua, es lo que mantiene unidas a las comunidades cuando el sistema falla. No es algo que solo pasa en campañas de televisión o en redes sociales. En Chile, la solidaridad se ve en las calles, en los barrios, en las mujeres que recogen ropa usada para quienes no tienen, en los vecinos que se turnan para llevar comida a los ancianos, en los jóvenes que organizan colectas para quienes perdieron su hogar.
La comunidad, el grupo de personas que comparten un espacio, una causa o una necesidad común. También conocida como red local, es el motor real de la solidaridad. No se trata de grandes ONGs o donaciones millonarias. Es el pequeño gesto que se repite: una olla común en La Florida, una colecta de pañales en Puente Alto, el apoyo a las familias afectadas por el corte de agua. Y no es solo caridad: es justicia social en acción. Cuando las mujeres emprendedoras de Atacama ganan los premios Super Capas 2025 con prendas hechas de residuos del desierto, no solo crean moda: construyen economía circular y empoderan a otras mujeres. Eso es solidaridad con un plan.
El voluntariado, el tiempo y esfuerzo que alguien entrega libremente para ayudar a otros o a una causa. También conocida como trabajo comunitario no remunerado, es el puente entre la intención y el cambio real. No necesitas ser un héroe. Solo necesitas estar ahí. En los simulacros de sismo-tsunami de Valparaíso, fueron los vecinos los que ayudaron a organizar a los más vulnerables. En las protestas de Lima, fue la solidaridad entre jóvenes la que llevó ayuda médica a los heridos. En Chile, la solidaridad no espera a que alguien lo pida. Ella aparece cuando más se necesita.
Lo que encontrarás aquí no son discursos ni estadísticas vacías. Son historias reales: mujeres que transforman el desierto en oportunidades, vecinos que se organizan tras un corte de agua, comunidades que se levantan tras un desastre. Son las acciones que no salen en los titulares pero que sí cambian vidas. Porque la solidaridad no se mide en likes, se mide en gestos que se repiten, en manos que se extienden, en corazones que no se vuelven la espalda.
La Universidad de Chile ha expresado su apoyo a Cristóbal Campos, un joven portero surgido de su cantera, tras sufrir un grave accidente que derivó en la amputación de su pie. El incidente ha generado una ola de preocupación y solidaridad en la comunidad futbolística, destacando el compromiso de la Universidad con sus exjugadores.